sábado, 6 de mayo de 2017

Transporte público a Tiki & Lalen



Existen muchas formas de llegar a nuestra Gelatería a continuación algunas de ellas:

Periferica
L1 ---> parada en el Outlet Mall
L2 ---> parada en el parque de San Pedro
L3 ---> parada en el parque de San Pedro

Ruta 51-53 (Vargas Araya, Carmiol, Barrio Pinto)
San José entre Av. Central, Calle 9 ---> parada en el Outlet Mall

Coesa
San José Av. Central (antiguo cine Capri) ---> parada en el Outlet Mall

Lumaca | Rutas 5-6-7-8
San José 300 m sur oficinas centrales de la CCSS ---> parada en el Outlet Mall
Cartago 150 m norte Megasuper ---> parada en el parque de San Pedro

Sector Este ---> parada en el Outlet Mall
Lomas de Ayarco San José Av. 0-2, Calle 7
Concepción de Tres Ríos – San José Avenida 2, 300m al este de la C.C.S.S.
San Vicente de Tres Ríos- San José Av. 0-2, Calle 7
Montufar Tres Ríos San José Av. 0-2, Calle 7

Temsa
Cuesta de Moras ---> parada en el Outlet Mall

Barrio Escalante
Avenida 3 (fte. al Bco. Nacional) ---> parada frente a biblioteca Carlos Monge (300 mts sur del Outlet Mall)

Si desea más información por favor contáctenos:
Tel.: 4030-8636
Mail.: gelato@tikilalen.com
Facebook: www.facebook.com/tikilalen

viernes, 10 de marzo de 2017

Sabores de leyenda


Ofrecemos Gelatos, sin colorantes, ni saborizantes o preservantes.

Contamos con la línea Premium (licor), gelatos con leche y sorbetes:

Premium:
Monanis (Anís)
TuleWhisky (Whisky)
Vodkadejo (Vodka)
Brujäger (Jägermeister)
Lloronaron (Ron con Pasas)
Piña Colada
Bayleys

Sorbetes:
Cas
Frutos rojos
Guanábana
Mango 
Maracuyá
Piña


Gelatos:
Avellanas 
Café
Chocolate
Chocomenta
Churchill
Coco
Crema con  Galleta
Fresa
Chocochips
Maní
Mora
Pie de Limón
Snickers


Nota: No siempre ofrecemos todos los sabores mostrados, sin embargo bajo pedido se pueden elaborar; algunas frutas o ingredientes, según temporadas, pueden no estar disponibles.

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Chancha Bruja


La leyenda de este personaje cuenta de mujeres con manía de transformarse en este animal, las que amparadas por la oscuridad de la noche, en lugares apartados, recitan conjuros, rezan oraciones diabólicas y realizan un ritual que consiste en darse tres vueltas para atrás y otras tres para adelante, esto según la creencia popular, para tirar el alma por la boca, la que queda depositada en un guacal o pana. Al concluir con este ritual, las mujeres quedan convertidas en chanchas de gran tamaño, agresivas y fuertes, frecuentemente de colores negros y embadurnadas de lodo podrido.

Su objetivo es ejercer venganza o causar daño a los hombres y mujeres por causa de celos, rivalidades, despechos o enemistades alimentadas por motivos pasionales. Como “chanchas brujas” andan en las calles y caminos siempre al trote. Apenas divisan a la persona “señalada”, aligeran el trote y comienzan gruñir fuertemente. Ya cerca de la persona, la envisten fuertemente, le dan trompadas y mordiscos en las piernas.

Esta trata de correr y si no lo hace a tiempo, la chancha bruja la derriba al suelo y la golpea hasta hacerla perder el conocimiento. Al día siguiente la victima aparece golpeada y mordida; y con los bolsillos vacíos.

Información tomada de Revista Rugido

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El Dueño del Monte



La leyenda del Dueño del Monte es de origen indígena y en ella se muestran diversas influencias culturales.

El pueblo bribri, de cultura perteneciente al Área Intermedia, que habita al sureste de Costa Rica, narra en sus historias el mito acerca de un genio formidable llamado W`öke (abuelo o viejo), un monstruoso itsa (demonio) con la forma de un viejo de cabello enmarañado, rostro demacrado y cubierto de luciérnagas, que vaga por las montañas espantando a los cazadores nocturnos. W`öke, para los bribris, era la versión masculina de otro mítico ser llamado Wíkela (abuela), un fantasma femenino con cara de mujer vieja y cuerpo de lechuza que vagaba por los ríos, mito en el que se basa el origen del cuento de la Tulevieja.

En el norte de Costa Rica, entre los pueblos de cultura mesoamericana como los chorotegas, botos y malekus, se cuentan historias acerca de gigantes de pelo enmarañado, llamados «muerras», que raptaban mujeres y se las llevaban a sus cuevas. Según estos indígenas, los muerras habitaban en las islas Ometepe y Solentiname, en el Lago Cocibolca, en Nicaragua, por lo que es posible que la leyenda se originase a partir de las primeras incursiones de los nicaraos desde el itsmo de Rivas hacia Nicoya y las llanuras del norte de Costa Rica.

Entre los misquitos, que ocupan la costa oriental de Nicaragua y Honduras, se narraba la leyenda del Sisimihski, del que deriva el nombre Sisimique o Sisimico, con el que se le conoce en estos países a un ser de aspecto simiesco, de monumentales proporciones, cubierto de pelo, que muestra un solo ojo, habita en las selvas y gusta de raptar mujeres, con la particularidad de que tiene los pies invertidos y por lo tanto deja huellas al revés. En Costa Rica, la criatura toma el nombre de Sisimiqui, en particular a partir del cuento del escritor costarricense Carlos Luis Sáenz «El gigante Sisimiqui». En la región de Matambú, en Nicoya, última reserva indígena chorotega en Costa Rica, se cuenta que el Dueño del Monte es pareja con la Sisimica, una versión femenina de él mismo, que se roba a los jóvenes que se internan en la montaña.

Información tomada de Wikipedia

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La Mona



La Mona, también conocida como Mona Bruja o Mico Brujo, es un personaje de una leyenda centroamericana de origen chorotega. Según esta leyenda, la monas eran brujas que, mediante oraciones indígenas ancestrales, se les desprendía la piel y les crecía el pelo, se les alargaban las manos y los pies, transformándose en un ser similar a un mono monstruoso de gran tamaño. Las monas podían desplazarse a gran velocidad a través de los árboles, generalmente para hacerle daño a sus enemigos en forma sorpresiva. Lo hacían en medio de carcajadas escalofriantes y alaridos espantosos que helaban la sangre de sus víctimas, dejándoles atontados o sin habla para el resto de la vida.

La única manera de librarse de estas entidades era cuando la víctima dominaba su miedo y decía oraciones cristianas de contra, clavaba una cruceta (un machete en forma de cruz) en el suelo, arrojaba un puño de maíz, de semillas de mostaza o de sal, y tiraba el sombrero boca arriba, de modo que hacía que la Mona amaneciese recogiendo los granos, sin soltarla hasta que se arrepintiera de sus sortilegios y jurara no volver a molestar a nadie en toda la comarca.

El mito de la bruja que se transforma en mona recibe otros nombres, siendo el más frecuente el de Mico Brujo, popular en Guatemala y El Salvador. En Nicaragua, son muy comunes las leyendas de brujas que se transforman en micos brujos (o monas brujas), ceguas y cerdos («chanchas»). En Costa Rica, el término de «Mona» a secas es más frecuente en la costa del Pacífico, en las provincias de Guanacaste y Puntarenas, ya que en algunas versiones más arraigadas al Valle Central se le llama «La Chancha» (se transforma en cerdo o danta), y además, existe la leyenda de otro espectro similar, el Micomalo, el cual, sin embargo, se supone que no es una bruja con forma de mona, sino el mismo Diablo en persona.

Información tomada de Wikipedia

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La Bruja Zárate


Hay varias descripciones físicas de la bruja Zárate. El escritor costarricense Mario González Feo, en su cuento «Yo y la larva», del libro María de la Soledad y otras narraciones, dice que en su juventud, Zárate fue una «Diana Cazadora», comparándola con Diana, diosa romana de la Luna y la cacería. Según esta misma historia, Zárate se habría iniciado en la brujería al encontrarse en los montes a otro personaje legendario, el Dueño del monte, quien la presentó a Lucifer, con quien habría hecho un trato: entregarle almas a cambio de los dos lugares encantados de Aserrí y Escazú.

La mayoría de las versiones de la historia, no obstante, describen a Zárate como «una india vieja y fea»; también como «una mujer blanca, gorda, pequeña, de ojos grandes y negros, mirada fiera y maliciosa», que al hablar movía mucho las cejas y lanzaba estridentes carcajadas al conversar. Tenía el cabello negro - pelirrojo en una versión - , el cual peinaba a dos trenzas, y tenía andar cadencioso. Vestía humildemente enaguas oscuras, camisa blanca de manta sin gola y de cuello alto, un pañuelo grande oscuro sobre los hombros, sombrero de palma y andaba descalza; a veces, solamente se le describe vestida totalmente de negro, con un chal del color del vino tinto sobre los hombros. Uno de sus vicios preferidos era el tabaco.

La bruja vivía sola en sus encantos, aunque en una versión se dice que tenía un hijo muy feo y rico - por artes de su madre - llamado Estanislao. En otra leyenda, se menciona que tendría a la Tulevieja por compañera en el encanto de la piedra de San Miguel. Tenía múltiples mascotas: una lora, un gato, palomas, serpientes, animales de la montaña y un pavo real, este último, su mascota predilecta, a quien sujetaba con una cadena de oro a una de las patas. Estos animales eran en realidad personas que ella había transformado por haberse atrevido a entrar en sus dominios, a excepción del pavo real, que en realidad es el conquistador español de origen andaluz Bayardo Pérez Colma, que la enamoró y rechazó y a quien tiene prometido volver a su forma original una vez acepte ser su esposo.

Información tomada de Wikipedia

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Duendes



El duende tradicional costarricense es descrito como un pequeño humanoide de más o menos medio metro de altura, que viste lujosamente o de forma estrafalaria, usando trajes de colores chillones y una especie de boina o gorro en lugar de sombrero. En algunas historias se cuenta un número total de siete duendes, vestidos generalmente de azul, rojo, amarillo o verde, con una capilla o golilla del mismo color. Se cuelgan al cuello, además, ristras de ajo. Poseen barbas largas y orejas puntiagudas como las de los perros. En algunas versiones, se dice que tienen piernas de gallo, las cuales dejan huellas al revés, para no poder ser seguidos, y que es frecuente encontrarse estas huellas en los playones de los ríos. También se les puede ver jugando por los potreros o cafetales a altas horas de la noche. Los campesinos costarricenses decían que los duendes eran ángeles que habían seguido a Lucifer en su rebelión, pero que, arrepentidos en la puerta del Cielo, se habían quedado atorados a la mitad del camino, o sea, en la Tierra. Se creía que una forma de espantarlos de las casas era con música bien alta, porque les recordaba el Cielo y entonces, asustados, se marchaban.

Los duendes son juguetones y traviesos. Les gusta hacer pillerías, como perder a los niños o a veces, incluso a los adultos o a los animales como perros y reses. Secuestraban a los niños - a veces, engañándolos con confituras o juguetes bonitos, en otras, por la fuerza - para jugar con ellos y luego los devolvían, pero alguna que otra historia dice que se los llevaban para siempre. Pueden hacerse invisibles y mortificar a los inquilinos de una casa echándoles porquerías en la comida, apagando el fuego, tirando tizones ardientes, haciendo ruidos con las ollas por la noche, molestando a los animales domésticos o incluso, lanzando conjuros sobre la gente, como en una leyenda donde hacen crecer el cabello de una mujer hasta cubrirle todo el cuerpo.

A veces, los duendes se encariñan con una familia y proceden a ayudar en el oficio doméstico: barren la cocina, lustran el molendero, chorrean café, baten el chocolate, desenyugan los bueyes, pican vástago, reparten plátano entre los terneros, raspan la tapa de dulce, fungen como protectores de los niños y hasta le traen comida a los dueños de la casa. A estos se les conocía como duendes familiares o serviciales. Enmarcada en este último aspecto, es que se desarrolla la leyenda de los duendes del bacín.

Información tomada de Wikipedia

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